Un día malo…de película.

Y de repente….¡Zas!!!, una mala noticia, una frustración, un me siento solo, un no me quieren… Un primer pensamiento.

Esos días malos no avisan, se meten como un rayo en tu vida y descolocan todo lo que parecía ordenado.

Lo que hasta hace un momento parecía fácil, lleno de energía y me hacia sonreír, de repente se volvió oscuro, me quita energía y me hace querer estar en off.

Todos tenemos días malos o el día tonto como se dice…¿pero es tan malo el día como creemos?

Todo empieza con ese primer pensamiento… y a partir de ahí nos proyectamos una buena película  de todos nuestros peores futuribles o empezamos a fijarnos en todo lo que no tenemos o bien cogemos un buen látigo para castigarnos por todo lo que no hicimos… lo cual nos llevará a sostener con un razonamiento muy convincente, que está creación de la naturaleza que se concreta en “YO” tiene un valor cero o no sirve para nada. (jajajaja, bueno hay muchos niveles de películas)

¡Bien!… La mente está realizando su función, estará en el pasado o en el futuro y de ahí tomará los protagonistas que TÚ elijas.

Para ese día malo escogerá los peores ¡como no!, los más catastróficos… y como buena película lo que quiere es ¡EMOCIONARTE!!.

Buscará hacerte ¡SENTIR!, miedo o tristeza o un asco horrible por todo lo que te rodea.

Si señor…esa es ella, NUESTRA MENTE, tan capaz de hacerte ver todo maravilloso como de hacerte ver que nada tiene sentido.

Así que quizás una de las mejores cosas que puedes hacer es ¿PREGUNTAS?

Sí, el hacerte preguntas y ponerte a contestarlas con honestidad es una buena forma de salir del bucle automático al que te puede llevar un malestar o situación difícil, y sobretodo lo que trataremos es de descolocar a tu mente, sorprenderla cuestionándole todo.

Tú mente es una coctelera de datos que te sacará el coctel que tú le pidas, con tu atención y elección de esos datos. Así que ten una cosa clara…¡no te identifiques con tu mente!! Tú no eres ni la coctelera ni el cóctel, eres el cliente que siempre elige que beber.

Ante un mal día, ya nos hemos acostumbrado a pedir la misma bebida y nos la preparan sin pensar y de un modo automático.

La mejor forma de salir de ese piloto automático es empezar a preguntar… A parte de lo de siempre, ¿que hay más?¿Hay más ingredientes?

Tu eres el cliente, así que porque no ¡pregunta!…, en definitiva eres tú el que se lo vas a beber.

¿Qué te ha pasado realmente? Describe en un estado presente saliendo  de la película del pasado/futuro que haya podido hacer tu mente.

¿Hay algo que tienes que aceptar? A veces, hay noticias, personas o situaciones que no podemos cambiar, nuestro sufrimiento es el empeño de no aceptar lo que hay y llenarnos de esa insatisfacción porque las cosas no son como queremos. Desde el momento que aceptas lo que hay termina la lucha y desde ahí podrás tomar la dirección que quieras o más te convenga pero sin la carga de la insatisfacción.

¿Qué cosas, situaciones o personas positivas estás en este momento obviando? Reencuadra tu situación, ¿es todo tan negativo y oscuro como lo estabas proyectando?

¿Es todo tan malo?¿Es para siempre?¿Tiene alguna parte positiva que no veo?¿ Hay algo que me niego a ver o aprender? Saca tus preguntas…

No es negar que haya malos días que los habrá… es no quedarte enganchados a ellos, incluso descubrir que no lo son tanto. Es elegir el sabor de esa bebida que en definitiva te vas a beber.

Kisses!

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